Los miedos en los niños/as
El miedo es un fenómeno normal en los niños/as. Desde que nacemos hasta que nos hacemos mayores, nos vamos enfrentando a ellos. Pero en función del momento evolutivo en que se encuentre el niño/a, el miedo que puede presentar será diferente. Así, durante el primer año de vida, es normal el miedo a la pérdida de apoyo, a los sonidos fuertes, a las alturas, a las personas, a los objetos extraños, a la separación y a los objetos amenazadores. Del primer al segundo año, aparece miedo a la separación de los padres, a los extraños, a las tormentas, a los insectos y a los animales pequeños. De los 2 a los 4 años, a los ruidos y a quienes los hacen, a caerse, a perder apoyo y a los lugares altos, a los objetos y a las situaciones especificas con una causa desconocida. De los 4 a los 6 años, al ridículo, a los ladrones, a seres imaginarios, a la amenaza de daño, al fuego, a la oscuridad y a estar sólo. De los 6 a los 11 años, a los seres sobrenaturales, a las heridas, a la salud, a la muerte y a los miedos escolares. De los 11 a los 13 años, son miedos escolares, sociales, económicos, políticos y de autoimagen. Y de los 13 a los 18 años, miedos sexuales, relacionados con la autoidentidad, el rendimiento personal, sociales, académicos, políticos y económicos.
Los miedos se pueden producir por diversos motivos:
· Ver a otros mostrando miedo (condicionamiento vicario).
· Ver a sus padres o hermanos expresar su miedo (modelado).
· Por experiencias directas: por ejemplo, en el miedo a las cucarachas, el niño se asusta de ellas porque su madre cuando ve una emite un grito que le asusta (condicionamiento clásico).
· Por información negativa, como la prensa, radio, TV...
Hay que distinguir el miedo de la ansiedad. Para ello es conveniente fijarse en la reacción del niño/a. En el caso de los miedos la reacción ocurre ante un estimulo concreto. Además, la reacción implica la evitación, es decir, huir de ese estímulo que produce el miedo, o quedarse bloqueado.
En el caso de que el miedo persista en el tiempo, o que las reacciones que presenta el niño/a sean desproporcionadas o exageradas, es aconsejable acudir a un especialista.
Jorge Quintas González
Psicólogo del Centro de Psicología EBER

0 Comments:
Publicar un comentario en la entrada
Links to this post:
Crear un enlace
<< Home