La Autoestima: Bienestar Emocional y Mental
La mayor parte de las definiciones que hacen referencia al término autoestima tienen que ver con la aceptación de nuestra identidad como personas, entendida como, el conjunto de rasgos corporales, mentales y espirituales que se van desarrollando a lo largo de nuestra vida y que forman nuestra personalidad .
La autoestima en la edad adulta comienza por el cuidado físico y mental, sin embargo, desarrollar de forma saludable estos cuidados básicos que condicionan nuestra calidad de vida, depende de la imagen que hayamos desarrollado de nosotros mismos. La autoestima, en la edad adulta, toma como patrones de referencia, todas las emociones, sentimientos, pensamientos, experiencias, y expectativas que hemos ido recogiendo desde la infancia y adolescencia, a través de los éxitos y fracasos personales por comparación a los demás y por adaptación a las circunstancias y exigencias del entorno social.
La autoestima se apoya en la capacidad que tenemos para elaborar juicios sobre nosotros mismos, en algunas circunstancias este hecho, tiene consecuencias graves para la salud mental, ya que mantener una autoestima sana es importante para la prevención de determinados trastornos psicológicos en los que está seriamente afectada. Además se puede considerar un factor de prevención de cara al desarrollo de determinados trastornos psicológicos como la depresión y la ansiedad.
La autoestima en nuestra vida cotidiana, influye en nuestro modo de pensar, de sentir y actuar. Una baja autoestima normalmente, es consecuencia de factores como la inseguridad personal y la excesiva necesidad de aprobación, de tal manera que la calidad de vida de una persona se ve notablemente influida, condicionando la percepción y valoración que una persona hace de sí misma y sus modos de relación social.La consecuencia más inmediata de una persona con baja autoestima, se ve reflejada en las dificultades de relación social y en la excesiva dependencia de otros, por miedo al fracaso o a cometer errores, consecuencia de la excesiva necesidad de aprobación. A nivel personal, la imagen física está totalmente distorsionada y los sentimientos de inferioridad y las continuas comparaciones con los demás van potenciando la imagen y valía personal negativas.
Mejorar nuestra autoestima depende de nosotros mismos, intentar mejorar o tratar de cambiar determinadas actitudes es importante porque con una autoestima positiva mejora:
- Nuestra capacidad para hacer frente a los problemas.- La percepción de valía personal.- Las relaciones sociales.- El estado de ánimo.- La motivación para hacer frente a retos personales.- El proceso de hacer elecciones y tomar decisiones.- La independencia y el desarrollo personal.- La imagen de nosotros mismos.
La forma de potenciar la autoestima en un nivel muy básico, comienza por aceptarnos como somos, tomando conciencia que parte de esta valoración, está influenciada por los modelos familiares y culturales que hemos ido asimilando a lo largo de nuestra vida y ser consientes de los pensamientos negativos, la autocrítica negativa y las comparaciones que influyen en nosotros y tratar de cambiarlos por pensamientos más realistas y más constructivos.
Si las dificultades para mejorar la autoestima persisten en el tiempo lo mejor es consultar con un profesional, que tratará de identificar las causas que mantienen el problema y analizar los pensamientos que ha desarrollado sobre sí mismo y la evidencia que los sustenta, proporcionando las técnicas y habilidades necesarias para poder mejorar la autoestima y prevenir la aparición de trastornos psicológicos como la ansiedad y depresión.
Marisa Cuenca Montesino.
Psicóloga del Centro de Psicología EBER

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