Cómo adquirir un buen aprendizaje
Para que el estudio y el proceso de aprendizaje resulte más cómodo y eficaz, y por lo tanto obtener una buena formación y unos buenos resultados académicos, hay que tener presente una serie de circunstancias y de factores que pueden resultar de gran utilidad.
Lo más importante es entender y razonar lo que se va a estudiar. Así, lograremos “aprendizajes significativos”. Es decir, que lo estudiado para un examen quede almacenado en nuestra memoria de una forma lógica y para siempre, y no se olvide después de haber realizado el examen. Por lo tanto, los conocimientos aprendidos se pueden recuperar y utilizar en cualquier momento y sin ningún esfuerzo.
Para ello, hay que tener presente que el primer paso hay que darlo en clase: estar atento a las explicaciones del profesor, preguntar todas las dudas que tengamos, entregar los trabajos y hacer los deberes. Lógicamente, todo esto se debe complementar con el trabajo en casa, que tiene que ser diario. De esta forma se logrará algo muy importante: “hábito de estudio”. Éste debe empezar a formarse durante los primeros cursos de primaria, para que cuando se llegue a la Enseñanza Secundaria esté totalmente adquirido. El papel de los padres en los primeros cursos es fundamental, ya que son los encargados de ir instaurando en el niño/a éste hábito, hasta que él/ella lo haga de una manera autónoma e independiente. Se logrará así, que el cuerpo se “habitúe” a estudiar a una hora y durante un determinado espacio de tiempo. Lo mismo ocurre, por ejemplo, al volver de las vacaciones. Levantarse por la mañana es muy complicado. Sobre todo las dos primeras semanas. Pero con el paso de los días, nos vamos acostumbrando a ello, y nos va resultando cada vez menos costoso madrugar. Nuestro cuerpo se ha “habituado” a levantarse a una hora determinada.
En casa se harán los deberes, se repasará lo visto en clase, se irán haciendo los trabajos que vayan pidiendo, memorizando, y dando un pequeño repaso al final. Aquí se pondrán en práctica las técnicas de estudio adquiridas durante toda la etapa escolar: lectura, subrayado, esquema, resumen y memorización. Pero ésta de forma razonada, que entendamos el por qué, a qué se deben las cosas, con qué está relacionado, etc. Así, da igual como esté formulada la pregunta en el examen, puesto que al estar memorizada de una forma lógica, se puede llegar a la información que se necesita a través de los esquemas que se han utilizado para su memorización.
Jorge Quintas González
Psicólogo del Centro de Psicología EBER

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